viernes, 9 de abril de 2010

PARA APRENDER Y ENSEÑAR MÁS EFICAZMENTE

Élder Richard G. Scott es miembro del Quórum de los Doce Apóstoles. Este discurso fue dado en la Semana de la Educación de la Universidad de Brigham Young el 21 de agosto del 2007.

Al igual que ustedes yo me siento emocionado y anticipo los momentos de inspiración al comenzar otra Semana de la Educación en la Universidad de Brigham Young, la número ochenta y cinco. Los felicito por su decisión de participar en esta actividad extraordinaria para que puedan aprender y desarrollarse por medio de las experiencias compartidas aquí. No hay nada comparable de ámbito y calidad que exista en todo el mundo. Comparto con ustedes la sed constante, contínua para mejorarme y crecer a través de todos los medios de instrucción que el Señor nos ha dado.

Al viajar por todo el mundo, me parece que el conocimiento es poder. Algunos lo usan para su propio beneficio. Otros lo emplean de una manera incorrecta, limitando severamente a otros el uso de su albedrío. Mas hay aquellos cuyo conocimiento, experiencia y talento lo usan para elevar, animar, motivar y bendecir a los demás. Tengo la confianza de que ustedes pertenecen a este grupo. No solamente recibirán beneficios por el tiempo y el esfuerzo que invierten aquí, sino que otros serán socorridos por la manera en que aplican y comparten las cosas aprendidas aquí.
Están siguiendo la admonición del Señor: "Y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118).

El tema de este año, "El Amanecer de un día más luminoso," es muy apropiado, porque enfatiza la maravilla de la Restauración del evangelio en esta dispensación. Cualquier estudiante de historia sabe que la Restauración de la Iglesia con su doctrina pura acerca de la autoridad del sacerdocio y la guía divina, inició una avalancha de descubrimiento, iluminación e invenciones que siguen elevando poderosamente a la humanidad. Cuán agradecido estoy con nuestro Santo Padre por la restauración de la verdad que vino por medio del profeta José Smith para beneficiar a toda la humanidad. José Smith es un ejemplo inspirador de un individuo que durante su vida breve continuamente buscaba conocimiento y de buena voluntad lo compartía con otros, aunque le costara su vida para hacerlo.

Mi intención aquí es de compartir algunos pensamientos acerca de cómo aprender y cómo enseñar más eficazmente.

CÓMO APRENDER MÁS EFICAZMENTE

Hay una multitud de sendas disponibles por las cuales podemos aprender y ser perfeccionados. Algunas incluyen el estudio formal, la meditación, el análisis, la experiencia personal, la observación cuidadosa, la guía de otros, la observación de ejemplos de individuos sobresalientes, el servicio de buena voluntad y el aprender lecciones por medio de nuestros propios errores. No sería posible identificar, aún en forma básica, la multitud de medios por los cuales fluye la información y se logra la experiencia. Por esta razón yo he decidido hablar acerca de lo que para mí es el camino más eficaz hacia la verdad y hacia la fuente inagotable de la guía y la inspiración de nuestro Padre Celestial y Su Hijo Amado. Aquel camino es por medio de la guía espiritual por las impresiones del Espíritu Santo. Juntos colocaremos una fundación para comprender la guía espiritual y para hablar sobre la manera de obtenerla y cómo compartirla. Mi deseo sincero es motivarles para expandir su capacidad para ganar conocimiento para su beneficio eterno y la bendición de aquellos con quienes vas a compartirla.

También mencionaré algunas de las verdades importantes que he aprendido al buscar la guía del Espíritu Santo. Puesto que reconozco que muchos de ustedes están motivados para estar aquí por el deseo de ayudar a otros a aprender y a vivir la verdad, les voy a sugerir algunas maneras para enseñar estas verdades. Sería mucho más fácil para mí hacer esto si pudiéramos tener una comunicación de dos vías.

Afortunadamente, casi siempre van a tener el privilegio de promover la interacción con los que enseñan aunque sea uno por uno con un miembro de la familia. Sus instrucciones serán más beneficiosas y tendrán larga duración al promover dicha participación.

Al comenzar voy a compartir una verdad del evangelio que si se comunica eficazmente y se usa consistentemente en su vida, justificará totalmente cada esfuerzo que han hecho para asistir a la Semana de Educación aunque sea la única cosa que aprendan aquí. Les ayudará a obtener mayor beneficio durante esta hora que pasemos juntos, su participación aquí o en otros eventos importantes a través de su vida. Noto que muchos de ustedes han venido preparados para tomar notas sobre lo que van a escuchar. Mientras que eso es de un gran beneficio, compartiré un patrón que les dará aún más acceso a la verdad. Se resume en esta declaración de principio:

Durante el resto de mi vida, me esforzaré para aprender por medio de lo que escuche, vea y sienta. Escribiré las cosas importantes que aprenda y las pondré en práctica.


Les sugiero que escriban esto. Si terminara este mensaje en este punto, ustedes habrían recibido lo mejor que tengo para compartir, una de las maneras más profundas para aprender. Si el principio que acabo de compartir no les parece importante, piensen otra vez. He aprendido a seguirlo cuidadosamente y mediante el cual he aprendido muchas lecciones que he atesorado.

CÓMO RESPONDER A LAS IMPRESIONES ESPIRITUALES

Ustedes pueden aprender cosas fundamentales debido a lo que escuchan, ven y, aún más, por lo que sienten, tal como las impresiones del Espíritu Santo. Muchos individuos limitan su manera de aprender principalmente a lo que escuchan o leen. Sean sabios. Desarrollen la habilidad de aprender por medio de lo que ven y especialmente por lo que el Espíritu Santo les hace sentir. Esfuércense consciente y continuamente para aprender de acuerdo a lo que sienten. Su capacidad para hacerlo se expandirá por medio de la práctica repetida. Se requiere bastante fe y esfuerzo para aprender por medio de lo que sienten por el Espíritu. Pidan con fe para tal ayuda. Vivan para ser dignos de tal guía.

Escribe en un lugar seguro las cosas importantes que aprendes por medio del Espíritu. Verás que al escribir una impresión preciosa, a menudo otras vendrán que de ninguna otra manera hubieras podido recibir. También el conocimiento espiritual que ganas estará disponible durante tu vida. Hazlo día y noche; dondequiera que estés, sin importar lo que estés haciendo, siempre esfuérzate para reconocer y responder a la dirección del Espíritu. Ten disponible un trozo de papel o una tarjeta para registrar tal guía.

Expresa gratitud al Señor por la guía espiritual que recibes y obedécela. Esta práctica reforzará tu capacidad de aprender por medio del Espíritu. Servirá para aumentar la guía del Señor en tu vida. Aprenderás más al actuar sobre el conocimiento, la experiencia y la inspiración que se te comunican por medio del Espíritu Santo.

La guía espiritual es la dirección, la iluminación, el conocimiento y la motivación que recibes de Jesucristo por medio del Espíritu Santo. Es la instrucción personalizada adaptada a tus necesidades individuales por Uno que las comprende perfectamente. La guía espiritual es un don de valor incomparable otorgado a aquellos que lo buscan; que puedan vivir dignamente para recibirlo y expresen gratitud por él.

Las escrituras definen cómo podemos ser calificados para tener la guía espiritual. El élder Bruce R. McConkie ha aconsejado: "No importa lo talentosos que sean algunos hombres en asuntos administrativos, lo elocuentes que sean para expresar sus puntos de vista, lo instruidos que sean en las cosas del mundo, a ellos se les negarán los susurros dulces del Espíritu que serían suyos a menos que pagaran el precio de estudiar, meditar y orar acerca de las escrituras."

Durante mucho tiempo, por medio de la oración y la meditación de las escrituras aplicables, he encontrado el siguiente patrón que me ha ayudado para lograr una dirección espiritual. Para lograr la guía espiritual y obedecerla con sabiduría, hay que:


• Buscar la luz divina con humildad.
• Ejercer fe, especialmente en Jesucristo.
• Esforzarse diligentemente para guardar sus mandamientos.
• Arrepentirse constantemente.
• Orar continuamente.
• Dar oído a la guía espiritual.
• Expresar gratitud por la guía recibida.
Que esta sugerencia les sea de beneficio en su búsqueda de la guía espiritual.

ENSEÑANDO A OTROS A APRENDER DEL ESPÍRITU

Ahora repasaremos la manera que otros pueden ser instruidos en cuanto al principio de la enseñanza que he mencionado antes que puedan utilizarla. Primero, recomiendo que cada persona que recibe esta enseñanza escriba el principio: Durante el resto de mi vida, me esforzaré para aprender por medio de lo que escuche, vea y sienta. Escribiré las cosas importantes que aprenda y las pondré en práctica.

Entonces yo explicaría cómo usar cada una de las tres vías de comunicación, escuchar, ver y sentir. Es más, me gustaría comprometerlos a cada uno a vivir aquel principio, pues cada estudiante que lo haga será bendecido con una mayor dirección inspirada en su vida.

Me gustaría ilustrarles con la siguiente serie de gráficos la manera que pueden enriquecer su manera de aprender.

1. Mi intención es mostrarles algunas maneras que puedan ayudar a los demás para ser calificados para tener la guía del Espíritu y a darse cuenta de que cuando viene la dirección, debe ser registrada y obedecida.

2. Las personas a quienes enseñan viven en un mundo sujeto a desafíos y tentaciones. Estoy convencido de que sin la ayuda del Espíritu un individuo tendrá dificultad para evitar transgredir en el mundo hoy en día. Si se escogen las malas decisiones, aquella persona será atada por el pecado.

3. Puedes animar a un estudiante para vivir para que sea influido por el Espíritu y para reconocer su guía para ser bendecido por medio de la obediencia a su dirección. Puedes hacer un papel fundamental en aquel proceso.


Al enseñar la doctrina apropiada y al ayudar a explicar la manera que el Señor se comunica por medio del Espíritu, tus estudiantes experimentarán lo que es ser guiado por el Espíritu. Ellos aprenderán sobre los principios de los cuales se basa tal comunicación. Al aplicar estos principios, ellos harán las decisiones correctas en la vida.

4. Con demasiada frecuencia en la relación del maestro con su estudiante se trata de dar consejo con poco o ninguna interacción. A menudo no hay ninguna explicación de las razones por las cuales hay mandamientos, reglas y normas. El maestro llega a ser una cabeza hablante.

La mayoría de la enseñanza en el mundo se basa en uno de los cinco sentidos, escuchar, ver, tocar, oler o probar. En tu aula, puedes enseñar por el poder del Espíritu.

5. Tal comunicación empieza cuando animas a cada uno de quienes enseñas a participar en vez de ser un oyente pasivo. De esta manera tú puedes medir su comprensión de lo que se enseña, crear un sentimiento de propiedad y también aprender de ellos. Y aún lo más importante es su decisión para participar lo cual es un ejercicio de su libre albedrío que permite que el Espíritu Santo les comunique un mensaje personalizado para sus necesidades individuales. Crear un ambiente de participación aumenta la probabilidad de que el Espíritu les enseñe lecciones más importantes de las que tú puedes comunicarles.

6. Esa participación les traerá en sus vidas la dirección del Espíritu. Cuando animas a tus alumnos para que levanten las manos para responder a una pregunta, ellos señalan al Espíritu Santo su voluntad de aprender aunque no se den cuenta de esto. Ese uso del albedrío moral permitirá al Espíritu que les motive para darles más guía poderosa durante este tiempo que se encuentran juntos. La participación permite que los estudiantes experimenten lo que es ser guiados por el Espíritu. Ellos aprenden a reconocer y sentir lo que es la guía espiritual. Es por medio del proceso repetido de sentir impresiones, escribirlas y obedecerlas que uno aprende a depender de la dirección del Espíritu más que de la comunicación por los otros cinco sentidos.

7. Tu capacidad para enseñar se enriquece por la dirección que recibes del Espíritu Santo. Dicho de modo sencillo, la verdad que se presenta en un ambiente lleno de amor y confianza califica a un individuo para tener el testimonio confirmador del Espíritu Santo.

8. Si no logras nada más en tu relación con tus alumnos sino ayudarles a reconocer y a seguir las impresiones del Espíritu, bendecirás sus vidas de una manera inmedible y eterna. Para hacer esto debes buscar constantemente la guía del Espíritu para saber lo que debes decir y cómo decirlo.

Estoy convencido de que no hay ninguna fórmula ni técnica sencilla que yo les podría dar o que podrían darles a sus estudiantes para inmediatamente facilitar la habilidad para ser guiados por el Espíritu Santo. Ni tampoco creo que el Señor permitiría que alguien conciba un patrón que invariable e inmediatamente abra los medios de la comunicación espiritual. Nosotros crecemos cuando nos esforzamos para reconocer la guía del Espíritu Santo al luchar para comunicarle nuestras necesidades a nuestro Padre en el cielo en los momentos de dificultad o en los de expresarle gratitud. Cada vez que lo hacemos tomamos otro paso para cumplir con nuestro propósito de estar aquí en la tierra.

Nuestro Padre espera que nosotros aprendamos a obtener esta ayuda divina al ejercer nuestra fe en Él y en Su Santo Hijo. Si nosotros recibiéramos la guía inspirada solamente pidiéndola, llegaríamos a ser débiles y siempre más dependientes de Él. Él sabe que ese crecimiento esencial vendrá al luchar para aprender a ser guiados por el Espíritu. Esta lucha desarrolla nuestro carácter inmortal al perfeccionar nuestra capacidad para identificar Su voluntad por los susurros del Espíritu Santo. Lo que parece a simple vista un oficio desalentador llegará a ser más fácil con el tiempo al esforzarnos a reconocer constantemente los sentimientos despiertos por el Espíritu. También se fortalecerá nuestra confianza en la dirección que recibamos por medio del Espíritu Santo.

Las cosas fáciles nunca producen fruto beneficioso. Ni nuestro Padre Celestial ni Su Santo Hijo se deleitan al verte luchando para sobrepasar obstáculos, resolver preguntas o encontrar soluciones a problemas complejos y desafiantes. No obstante, ellos sí se regocijan cuando tú reconoces voluntariamente que estos pasos son las vías para el crecimiento que conduce a la acción que moldea tu carácter.

ATESORANDO LAS IMPRESIONES SAGRADAS

¿Has aprendido el valor duradero de guardar un diario de las experiencias espirituales importantes o de las impresiones sagradas que el Señor te ha comunicado? No guardo un diario detallado de todos los eventos de cada día, sino que trato de guardar un registro de algunos asuntos muy importantes. Los asuntos sagrados están en un diario protegido por una clave de la que nadie puede tener acceso. Cuando me siento autorizado por el Espíritu Santo, tomo algunas de las verdades que he aprendido para ponerlas en mi diario familiar o para compartirlas en un mensaje público. Esto es consistente con un principio que las escrituras confirman como verdadero. Algunos asuntos son para nuestra guía y edificación para ayudarnos a crecer y a mejorar nuestro carácter, nuestra devoción y nuestro testimonio. No son cosas para compartir con los demás. Es como una bendición patriarcal que se adapta a la persona destinada, tales asuntos deben ser guardados y protegidos con reverencia por causa de su naturaleza sagrada. El Señor puede comunicarse directamente con nosotros por medio del Espíritu si somos dignos y estamos afines con Él.

Para demostrar que lo que he dicho no es meramente una teoría, quiero mencionar algunas de las verdades de gran precio que he aprendido por medio de la guía espiritual durante muchos años.

Las escrituras enseñan algo que se me ha confirmado, que nunca seremos inspirados por el Espíritu Santo para hacer nada sin poder llevarlo a cabo. Puede ser que se requiera un esfuerzo extraordinario o mucho tiempo, paciencia, oraciones y obediencia pero sí podemos hacerlo.

Repetidas veces he tenido la impresión de que para aprender a alcanzar una meta jamás lograda hay que hacer cosas que nunca hemos hecho antes.

He sido instruido que podemos tomar muchas decisiones en la vida, pero no podemos determinar nuestro destino final. Nuestras acciones hacen eso. Parece a veces que controlamos los resultados de nuestra vida, pero no es así. La dignidad, la rectitud, la fe en Jesucristo y el plan de nuestro Padre aseguran un futuro productivo y placentero, mientras que el engaño o la violación de las leyes, de la pureza personal aseguran una vida de miseria aquí en la tierra y más allá del velo a menos que ocurra un arrepentimiento apropiado.

Es importante que no juzguemos las cosas nosotros mismos por lo que pensamos que sabemos o por nuestra propia fuerza. Debemos confiar en el Señor y en lo que Él puede hacer con nuestro corazón dedicado y nuestra mente bien dispuesta (D. y C. 64:34).

El Espíritu Santo y las observaciones de varias personas me han enseñado que los conceptos como la fe, la oración, el amor y la humildad no tienen ninguna importancia ni producen milagros hasta que llegan a ser una parte viviente del individuo por medio de su propia experiencia, ayudado por las dulces impresiones del Espíritu.

Todos tendremos adversidad; es parte de la vida. Todos la experimentamos porque la necesitamos para crecer y para moldear nuestro carácter. Yo he aprendido que el Señor tiene la capacidad suprema de juzgar nuestras intenciones. Él se preocupa por lo que llegamos a ser por medio de las decisiones que hacemos. Tiene un plan individual para cada uno de nosotros. Este concepto da mucho consuelo cuando contemplamos la dificultad de situaciones como la muerte prematura de alguien cuya presencia aparentemente se requiere aquí en la tierra. Este conocimiento ayuda mucho cuando luchamos con una enfermedad o con una discapacidad severa o al tratar de comprender el suicidio trágico de otra persona.

Por medio de la experiencia personal he podido comprender una verdad importante. Sé que Satanás no tiene absolutamente ningún poder para forzar a hacer algo a un individuo recto y determinado pues el Señor protege a tal persona de él. Satanás puede tentarnos; puede amenazarnos; puede darnos la apariencia de tener tal poder; pero no lo posee.

He aprendido que nuestra mente puede fortalecer una impresión recibida del Espíritu Santo o desgraciadamente, puede destruirla al rechazarla como algo sin importancia o como el producto de nuestra imaginación. Cuando viene la guía espiritual, es bueno recordar este comentario del profeta José Smith: "Dios juzga a los hombres de acuerdo con la manera en que emplean la luz que Él les da."

Al enfrentarnos con la adversidad podemos hacer muchas preguntas. Algunas tienen un propósito útil, otras no. Hacer preguntas que reflejan una oposición a la voluntad de Dios realmente no vale la pena. Es muy difícil lograr un sacrificio voluntario de nuestros deseos personales y profundos. Más cuando acaba, estamos en una posición más fuerte para recibir la ayuda máxima de nuestro amoroso Padre en el Cielo. Aceptar Su voluntad, aun cuando no se comprende completamente, es lo que nos trae una gran paz y, a lo largo del tiempo, mayor comprensión.

A veces es bastante difícil discernir una respuesta a una oración por un asunto por el cual tenemos sentimientos personales y profundos, o algo que despierta emociones fuertes en nosotros. Por eso es importante recibir un consejo válido e inspirado al encontrarnos dentro de tal circunstancia.

Durante un momento tranquilo de meditación aprendí que existe una relación entre la fe y el carácter. Mientras más grande es nuestra fe en Jesucristo, más fuerte será nuestro carácter, y un carácter enriquecido por la fe aumenta nuestra habilidad para ejercer una fe aún más grande.

El Espíritu ha enseñado que Satanás no necesita tentarnos con cosas malas. Él puede lograr mucho de su objetivo al distraernos con cosas apropiadas para prevenir que llevemos a cabo las cosas esenciales. Necesitamos destruir estas distracciones al identificar lo que es críticamente importante en nuestras vidas. Tenemos que ofrecer la crema de nuestros esfuerzos para poder lograr estas cosas. Si existe una falta de tiempo o de recursos, este patrón exige que aun las buenas actividades se sacrifiquen.

De vez en cuando el Señor nos dará una guía espiritual vital al inspirar a otros para compartir lo que han aprendido. Tales mentores pueden enriquecer enormemente nuestras vidas por medio de una comunicación bien pensada de su conocimiento y experiencia. También podemos identificar a mentores vivos o difuntos por medio del estudio cuidadoso y la emulación de sus vidas productivas. Tengo la confianza de que el fallecimiento reciente del presidente James E. Faust ha inspirado la gratitud en la mente de los miles de individuos que él ha tocado personalmente. Él tenía la capacidad excepcional de elevar y edificar a otros individuos. Él escogió razones válidas para felicitar a otros al hablar acerca de ellos con sinceridad e integridad. El resultado fue de edificar, elevar y ayudarles a explorar un curso de vida que le traería a cada uno mayor éxito y felicidad. Su estímulo a menudo era breve y conciso, más eficaz y duradero.

Uno de los patrones más memorables y poderosos de la comunicación por el Espíritu es por medio de los sueños. He aprendido que cuando es imperceptible la transición entre estar profundamente dormido y estar completamente despierto es una señal que el Señor ha enseñado algo muy importante por medio de un sueño. Cuando esto ocurre, reconozco la necesidad de ponderar lo que recuerdo del sueño para poder comprenderlo y su aplicación a mi vida. A veces el sueño es simbólico y requiere la oración para que por medio del Espíritu Santo el Señor pueda interpretarlo o clarificar las lecciones para ser entendidas y aplicadas.

Durante la mayoría de mi vida adolescente y adulta, he apreciado mucho la misericordia. Fue por medio de un sueño vívido que aprendí a apreciar la justicia. La justicia provee el orden y el control en el plan de la felicidad de nuestro Padre. La justicia asegura que lo que hemos logrado por medio de un esfuerzo digno será nuestro para siempre, por ejemplo el conocimiento, el amor de nuestros seres queridos y los beneficios eternos de las ordenanzas, inclusive las del templo. La justicia asegura que ningún poder puede quitar estas cosas preciosas de nosotros. Podríamos perderlas por la desobediencia, ¿pero quién quisiera hacer eso?

El mandato del Salvador de "pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá" (3 Nefi 27:29) es un puente a la guía espiritual. He sido instruido que las impresiones suaves nos inspirarán para hacer las decisiones correctas. Cuando se observan con cuidado, estas impresiones suaves a nuestro corazón pueden anticipar el consejo específico a nuestra mente. Este consejo nos conduce para saber lo que debemos hacer con mayor precisión. Tal dirección detallada viene cuando respondemos de buena voluntad a las impresiones iniciales del Espíritu. A veces tal guía espiritual puede indicar o implicar eventos que ocurrirán más tarde en la vida. Nuestra aceptación de tal impresión y nuestra voluntad para obedecerla no quiere decir que se cambiará la voluntad del Señor. Quiere decir que el impacto en nuestra vida será diferente. Habrá mejores consecuencias importantes a causa de nuestra voluntad para obedecer el consejo dado por tal guía sagrada del Espíritu Santo.

Por último hay una joya de gran valor que quiero compartir. Me he demorado mucho tiempo para reconocerla. La obediencia esforzada no produce ningún fruto duradero. Por eso juntos Nuestro Padre en el Cielo y el Salvador están dispuestos a rogar, dar impresiones, animar y esperar con paciencia que reconozcamos la guía preciosa espiritual de Ellos. Una vez esperé más de diez años para descubrir la respuesta a un asunto extremadamente importante por el cual había orado constante y seriamente. La respuesta completa vino cuando yo pude ensamblar diferentes secciones de la solución comunicadas a mí personalmente en varias maneras y en varios tiempos. No se me dio la respuesta directamente sino que fui dirigido con paciencia y amor para encontrarla.

Cierro con mi testimonio. Trataré de seguir el consejo excelente del presidente Spencer W. Kimball. El enseñaba que: "Un testimonio no es una exhortación; un testimonio no es un discurso; . . . no es un diario de viaje. . . . Basta que digan lo que sienten en su interior. Eso es el testimonio. En el momento en que comiencen a predicar a los demás, ahí terminó el testimonio. Simplemente dígannos lo que sienten, lo que su mente, su corazón y cada fibra de su ser les comunique."

Sé que las cosas que he compartido son verdaderas puesto que las he aprendido. Se me han confirmado por las impresiones suaves del Espíritu Santo. Que algunas de ellas sean de beneficio para ustedes. Sé sin duda que Jesucristo vive y como uno de Sus Apóstoles doy testimonio solemne que Él es un personaje glorificado y resucitado con un amor perfecto. Él guía Su Iglesia en la tierra. Él te ama. Durante tu presencia aquí, Él te dará impresiones. Al buscar esas impresiones para identificarlas, Él guiará tu vida. Él es nuestro Maestro, nuestro Redentor, nuestro Salvador. Yo lo amo con toda mi capacidad que poseo yo doy testimonio que Él vive. En el nombre de Jesucristo, amén.

1 comentario:

  1. Aprender y Enseñar ... es lo que a cada momento sucede en nuestras vidas, con tus acciones enseñas y de quienes ves sus acciones aprendes...
    Una vez mas el sabio consejo llega a nuestras mentes , no lo desaprovechemos...
    Que discurso mas agradable, ojala podamos saber aprovecharlo...

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